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Los "pingos" de la Malasia PDF Imprimir E-mail

El enduro es una competencia hípica que requiere estrategia y gran resistencia del caballo y su jinete.

Uruguay está muy bien posicionado en esta disciplina.

GABRIELA VAZ

nota publicada en el diario El Pais el domingo 27 de diciembre del 2009

Amanecía en la selva malaya. Mecida por el trote del c aballo que estaba montando, María lloraba de angustia y desgano. Su brazo y una de sus rodillas sangraban; se había cortado con una rama horas atrás, ya ni sabía cuántas. También tenía una vértebra dislocada. Desde que había partido, a las 5 de la tarde del día anterior, apenas había ingerido algún alimento. Manadas de monos saltando entre árboles, yacarés a metros de su andar y las patas de su caballo hundidas en el fango producto de las abundantes lluvias eran el recuerdo más fresco que guardaba su retina. Ahora, a escasos minutos de alcanzar su meta, el cuerpo ya no le obedecía, se dormía sentada. Y, sin embargo, estaba a punto de experimentar una de las mayores satisfacciones de su vida. Todo era por deporte.

No fue la primera carrera de enduro ecuestre en la que participó María González -propietaria junto a su esposo Gustavo Zerbino del haras El Cortijo-, pero sí la más dura. De hecho, la Sultan`s Cup Endurance Challenge 2009, que tuvo lugar en la selva de Terengganu (Malasia), en noviembre pasado, es una de las más exigentes del mundo: recorre 120 kilómetros a través de una jungla y en época de monzones. Por eso fue un destacable logro que el equipo uruguayo, compuesto por González, Diego Carrasco y Rodrigo Suárez Clavera, obtuviera el 6to puesto, y se convirtiera en el primer conjunto extranjero en llegar, detrás de cinco competidores malayos. Y más: de los 89 binomios (caballo y jinete) de diez países distintos en carrera, sólo 19 alcanzaron la meta.

Aunque para muchos se trata de una disciplina desconocida, lo cierto es que Uruguay está muy bien posicionado a nivel internacional en este tipo de competencia. Y cada vez más caballos orientales galopan por allí.

ESCOLTAS REALES. La participación de González, Carrasco y Suárez en la citada carrera se gestó en abril pasado, cuando el rey de Malasia visitó Uruguay con el objetivo de correr el Panamericano de enduro que tuvo lugar en el haras La Perseverancia de Costa Azul, Canelones. En esa oportunidad el monarca adquirió 12 caballos de distintos criadores y encargó su entrenamiento al haras El Cortijo, a cargo de Roberto Sena. Una vez listos, los uruguayos viajaron con los equinos hasta Malasia, y así montaron tres para la competencia.

González, de 44 años, hace apenas dos que comenzó a andar a caballo y a participar en carreras de enduro. ¿Cómo se animó entonces a pelear un lugar en una de las más difíciles del mundo? Ella se ríe y confiesa su inocencia. "No sabía que era así. Creo que por eso acepté, no tenía idea".

La propietaria de El Cortijo tiene decenas de anécdotas que contar de sus más de 11 horas de carrera, en las cuales el equipo uruguayo incluso debió de hacer de escolta del rey, a pedido de éste mismo. "Nosotros salimos con el objetivo de llegar entre los diez primeros, y lo logramos. Es una competencia muy salvaje. Estás en el medio de la selva. Tenés paradas cada tanto donde el resto de tu equipo te espera para mojarte y saber si estás bien. Lo que más chequean es al caballo. Hay veterinarios internacionales que lo revisan y te dicen si puede seguir andando o no. Si se manca, tiene un dolor en el estómago, no respira bien, lo sacan de inmediato. Por eso es una carrera de mucha estrategia y de un cuidado extremo con el animal", cuenta González.

Extenuados pero felices, los tres compatriotas alcanzaron la meta enarbolando la bandera uruguaya. María confiesa que en ese momento la ayudó recordar la experiencia que su marido, Gustavo Zerbino, vivió como sobreviviente de la tragedia de Los Andes. "Si los chicos pudieron con eso, yo tengo que poder con esto. Tengo que hacerlo por él", relata que se repetía antes de llegar.

En nuestro país se realizan varias carreras de enduro en el año, tanto de carácter nacional como internacional. La próxima, de 80 kilómetros, será el 9 de enero en Costa Azul.

¿Qué es el endurance?

El enduro (o endurance) es una carrera hípica que requiere una gran resistencia del caballo y su jinete, así como una estrategia muy bien plantada. Es que se trata de una competencia que exige recorrer distancias de entre 60 y 160 kilómetros en un sólo día y en terrenos muchas veces hostiles.

Por eso mismo, ambos integrantes del binomio deben reunir una condición física excelente. Asimismo, la consigna de este deporte es priorizar la salud y el bienestar del equino, el cual es retirado de la carrera preventivamente ante cualquier problema de salud que sufra, por mínimo que parezca.

No hay un condicionante en cuanto a la raza para participar en una carrera de enduro; cualquier caballo con un entrenamiento adecuado puede hacerlo. Tampoco existe límite de edad para los jinetes que deseen practicar este deporte.Uruguay está muy bien posicionado a nivel mundial en esta disciplina. Obtuvo medallas de oro y bronce en los panamericanos de 2006, fue campeón del mundo en Argentina en 2007 y ese mismo año ganó medalla de bronce en Brasil.

El calendario uruguayo de endurance consta de 10 fechas, las cuales se realizan en los distintos puntos del país. También se disputan aquí carreras internacionales.

Caballos uruguayos resisten más

"Cuando llegamos, les sacaban fotos a nuestros caballos por feos, y al final, les terminaron sacando por buenos. No podían creer lo que había pasado", relata María González sobre la reacción que generaron los equinos entrenados en su haras, El Cortijo, y montados por el equipo uruguayo, que resistieron una carrera de más de once horas, llevada a cabo en la selva y en complejas condiciones climáticas.

"Yo me lo propuse como desafío. No había llegado ningún caballo uruguayo, y nos habían augurado que no nos iría bien, que no estábamos capacitados para lograrlo. Pero eso nos potenció. Fomentamos el trabajo en equipo. Compatriotas que habían ido antes compitieron por separado. Nosotros corrimos los tres juntos, y eso nos dio una ventaja", dice González.

Los uruguayos tenían además gran confianza en sus equinos, entrenados por Roberto Sena, "un gaucho de 56 años y 30 de raíd", cuenta María. Según desliza la jinete, el entrenamiento en El Cortijio se realiza "de una manera muy especial", aunque apunta que no dará la fórmula. "Pero no les damos nada raro de comer, ni inyecciones. Es una metodología diaria", aclara.

De los animales que llevaron a Malasia, ninguno era árabe, eran todos mestizos. "Le decimos `raza uruguaya`, que es un poquito de todo, y da unos caballos para enduro espectaculares, con una resistencia única".